David tiene 23 años, es alto muuuy alto mide unos 180cm de altura, es de piel muy clara como la mía, de ojos cafes claros y nariz muy bonita, de cabello ondulado y oscuro, muy cejón, pesa unos 75 kg. Es muy bonito el bobo ese, vive cerca de mi casa y tiene una voz muy bonita, le gusta mucho llamarme y a mi llamarlo a él, podríamos pasarnos horas y horas hablando por teléfono pero no lo hacemos porque pasamos esas horas y horas juntos, sentados en el parque hablandonos cara y cara y viendo los carros pasar por la autopista. A él le gustan mucho los postres que venden por la 94; curiosamente a mi también me encantan.
Se viste tan lindo que se ve aún más lindo de lo que es, me gusta mucho que no le choque el hecho de que cuando salgamos más parezco yo hombre que él, con eso de que no soy muy femenina, que mi pelo mantiene muy desaliñado y que casi nunca me maquillo.
Él se lleva muy bien con mi mamá y mi familia.
Me gusta mucho cuando me sorprende y va por mi a la Universidad, me gusta que a pesar de mi apariencia no le dé pena mostrarme ante sus amigos y amigas.
Me gusta mucho cuando me mira con ese brillo que en las películas tienen los enamorados. Adoro sus abrazos que me llevan al infinito y más allá, cuando me hace noticas, cuando me llama sólo porque quiere escuchar mi aguardientosa y poco sexy voz, cuando vamos por la calle y se agacha para regalarme una piedrita con una forma particular, o una florecita o cualquier cosita con gracia.
Me gusta tantas cosas de David pero me gustaría más que David existiera y estuviera a mi lado, o al otro lado del teléfono, o al otro lado del computador; pero no... Él sólo existe en mi cabeza-
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